24/4/2012

Bitácora del Libro



6:30: suena la primera alarma. Intento ignorarla, pero los espasmos de Sue en la cama hacen que despierte de golpe. Por unos instantes barajo la posibilidad de un ataque zombi o de un caso de posesión demoniaca. Luego de preguntar, descubro que se estaba poniendo los pantalones bajo las tapas.

7:20: segunda alarma. Intento ignorarla, también, pero la puerta se abre y una silueta peluda y con orejas de oso aparece. Sus ojos brillan demoniacamente y una luz incandescente la iluminan por la espalda. Es Sue diciéndome que me levante. Ignorando la primera impresión, su nuevo polerón le queda muy bien.

Hora desconocida, han de ser aproximadamente las 8:00. Tomamos el metro, y subimos al primer intento. Como sardinas, pero subimos. Tomo sorbos de café para llenar mi nariz con el olor del amareto en vez del olor a humano. En metro U.L.A alguien aprieta el freno de emergencia. Nos detenemos por un largo tiempo. Todo parece perdido.

8:30: Salimos del metro, casi íntegras. Cae una suave llovizna en la calle, el día está nublado y supongo que hace frío, pero mi cuerpo, después del metro, no siente nada.

8:34: Sue entra a clases de Geometría. Busco refugio.

8:40 Llego a mi guarida. La antesala de la biblioteca de la FAU está equipada con sillones rojos y techo. Otros se me han adelantado, como una persona de sexo indefinido acurrucada en un rincón, un grupo de estudiantes conectados a internet y un perro. Me instalo junto a la ventana y me conecto a internet. La señal está completa y no me piden contraseña. Me esperan un par de horas aquí.



9:01: Un fuerte dolor en el costado derecho me hace dudar. Lograré mi objetivo? tendré mi libro de Santiago en 100 Palabras?

09:52: Es hora de ir a mi destino, metro Baquedano. Debo caminar, pero no sé si el dolor de costilla (que sí, que es la costilla que me apachurraron en el metro, ya lo descubrí), me lo permita. Ver que en el diario y en facebook recuerdan el día del libro, me motiva a seguir con mi peregrinación.

10:10: llegué a metro Baquedano, linea roja. Le pregunté a un guardia, que amablemente me dice que debo seguir caminando hasta llegar a la entrada de linea verde. En el camino de salida derramo sin querer el café que me quedaba. Huyo cobardemente mientras el guardia se acerca a ver qué fue ese ruido.

10:20: llegué a metro Baquedano, linea verde. Le pregunto a un guardia por la multisala cultural y me dijo que era ahí mismo, donde estaba de pie. Cuando le pregunto por el wifi, me dice que hay que entrar para tenerlo. Tránfugamente me sugiere sentarme fuera de los torniquetes a esperar. En ese instante llega su superior y le ordena echar a todos del lugar. 

10:21: Pago para entrar al metro y tener wifi. Desesperación.



10:45: Estoy en la multisala, tirada en el piso. Hay más gente conmigo, esperando. Los guardias se dieron por vencidos. Se descargó mi pc, así que vuelvo al método prehistórico. Lápiz y papel.

11:00: Intento contar cuantas personas están aquí... serán más de 100? Por cierto, es estúpido, pero justo hoy no traigo ningún libro para leer. Me aburro.

Hora desconocida, cerca de las 11:15: Se arma la fila, a la señal de un señor de polera todas las personas que estaban rondando simuladamente el lugar corren a formarse. Quedo en lugar número 13 de la fila. Ver como arman las cosas es un poco mata pasiones. Llegan las cajas.



11:30: Comienza la entrega de libros. Mientras la cosa se pone en movimiento dudo sobre cual libro escoger. De la nada aparecen focos y cámaras monstruosas. Las noticias del chilevision. Como es bien sabido, no es buena idea hablar con ellos, pueden cambiar todo lo que dices. Por suerte mis audífonos marcan distancia. Lo que ellos no saben es que se me descargó el mp4 hace rato.

11:45: Me entregan el libro. Por un lado las cámaras de CHV, por otro las fotos de muchos. Espero no salir en la tele, porque estoy en modo naufrago. Tengo mi libro (al final elegí el que no había planeado) y huyo. La final tiene claramente más de 200 personas. Soy afortunada. El paparazeo es un precio bajo a pagar.


12:00: Llego a casa. Mi propósito de ir a clases se desmorona. Desfallezco de hambre.

12:35: Entro a clases de Morfo. Igual, la hice...

12:50: Salgo a la FAHU a buscar a Don Cándido, pero no lo encuentro. Me estafó. En pleno foro estaban las editoriales independientes, por donde me paseo un rato mientras hago hora par Judo. De almorzar, nada.



13:30: En el foro están leyendo los alumnos sus libros favoritos. Mientras como un alfajor, me dejo llevar por las voces amplificadas, hipnóticas y casi inentendibles de mis compañeros de carrera. Hace mucho frío. No sé si considerarlo bueno o malo.






13:50: Me dirijo a Judo, pero... Caigo en la tentación y me hago un autoregalo. En mi poder, la edición conmemorativa de la Antología de Gabriela Mistral. Una ganga. Eso sí, esta semana no como.

18:00: Escapo de clases, corro por los pasillos, destruyendo hojas de árbol a mi paso. Tengo que llegar lo antes posible al GAM. Mi señora esposa me espera allá.

18:40: Llego al GAM. Me esperan. Mientras caminamos, notamos que no fuimos de las primeras en llegar. Agarramos lugar en el piso, muy cerca del escenario. Y de ahí no nos mueve nadie. Mucho frío. No sé si soportemos sin un café.

20:00: Comienza la premiación. Todo muy emotivo, muy colorido, muy interesante. Otros registrarán este momento. Yo solo intento mantener mis manitas calientes.



21:00: Termina todo. Al final anuncian la entrega de libretas y magnéticos con los cuentos. Adiós civilización. Intentando conseguir una libreta para Sue, tuve que recurrir desde caras de penas a tironeos indignos con la gente. Pero eso no es lo mio. Al final, cuando casi perdía la esperanza, mi rostro de pena y desesperación llamaron la atención de la “promotora”, que por sobre toda la gente que empujaba delante y detrás de mi, mientras yo estaba quieta con la mano estirada. Me entregó suavemente la libreta, y con esto doy mi día por terminado.



7/4/2012

Guía de Supervivencia para viajeros, Parte 1.




Me encanta conocer lugares nuevos, recorrer museos y sacarle fotos a todo.
Soy la típica turista de gorrito explorador y cámara, que se camina todo, con un estomago a prueba de comida callejera,  pero aun así me considero una mala viajera.

No soporto subirme a algo con ruedas.

Me estreso, me mareo, me quedo dormida, me duele el cuerpo y el alma cada vez que subo a un bus o  auto. No estoy echa para ese incómodo proceso.
Aun así, por alguna jugarreta troll del destino, me encierro en esa cárcel que es el asiento del bus, todos los meses, durante casi 7 horas por viaje.

Y por eso, después de más de un año de agonizantes viajes, me siento capaz de lanzar al mercado la “Guía de supervivencia para viajeros. Parte 1”

Por cierto, es gratis. Siga leyendo, sin compromisos.

Guía de Supervivencia para viajeros, Parte 1.
“De cómo llegar a su destino sin perecer en el intento”

1.- Lleve de todo y aduéñese del espacio.

Estará horas ahí, puede que incluso días. Haga suyo ese pequeño asiento, y todo lo que lo rodea.
Deje todo al alcance de la mano, todo! Esa será su trinchera, y cualquier movimiento excesivo podría costarle la vida. Nunca se sabe para qué necesitará la energía.

a)      Bolso con computador y cargadores para todos mis aparatos electrónicos.
b)      Manta para el frío
c)      Poleron para cuando hace aun más frío.
d)      Bebida, con bombilla, para no cansarse.
e)      Comida, salada y dulce. No se puede confiar en la colación de algunos buses.




2.- Aproveche el bus.
Investigue y vea todo lo que puede darle el bus en el que viaja. Si lo hace en auto, igual sirve.
Hay baño? Vaya, sin asco. Aunque no lo crea, a mitad de viaje será el único lugar fresco, porque es dónde está la ventana abierta todo el viaje.
Si el asiento puede reclinarse, hágalo sin piedad con el pasajero de atrás. Esto es la guerra. Si no lo hace, puede caer.
Deje sus ropas de abrigo en los elásticos/sacos del asiento de en frente, siempre a mano.
Ve almohadas y mantas guardadas por ahí? Tómelas. No espere que se las ofrezcan dulcemente. Solo tómelas. Puede tomar más de una, si quiere. Nadie le dirá nada.
Si hay películas, intente verlas. Hasta lo más fome y añejo toma valor en los viajes.
Por último, vea qué le puede ofrecer el panel que está sobre el asiento. A veces tiene aire acondicionado. Aunque haga frío, enciéndalo. Aunque no tire aire, enciéndalo. Será su única fuente de aire “puro” (aparte del baño. Y ahí no se puede pasar todo el trayecto). Y de repente funciona. Si tiene luz, será útil de noche, y si está esa entrada para audífonos, conéctela. Mínimo esfuerzo para todo.



3.- Encuentre la pose perfecta.
Es pequeño, es incómodo y es eterno. Por eso, encontrar la pose perfecta para dormir/ver tv/mirar el paisaje, es fundamental. Moverse es casi imposible (además, si siguió los pasos anteriores, ya no lo necesita), así que evítelo. A lo más, cambie de su posición como un espejo cada 2 horas (como espejo, es decir, igual, pero para el lado contrario).
Su pose perfecta depende de su contextura, pero puedo darle algunos consejos basados en mi experiencia.

Pose 1: Sentado, con la cabeza al lado. Apoye una almohada/polerón arrugado en su hombro y disfrute.

Pose 2: Bolita. Acurrúquese con la cabeza hacia la ventana, y ponga los pies sobre el asiento, como en cuclillas. El motor lo arrullará.

Pose 3: La vela. Ponga sus piernas en la ventana, su torso en el asiento y su cabeza en el mango del asiento, en un ángulo de 90 grados. Suena mal, pero es la mejor de todas. No se preocupe por como se ve, todos los pasajeros están en su mundo, velando por sus propias vidas.



Si el cinturón le aprieta, ponga su puño entre él y su estómago, esto aliviará el dolor.  Por último, asegúrese de que el aire acondicionado apunte hacia usted. Y ya. No se mueva de ahí hasta que sienta su cuerpo fusionarse con el asiento.

Si sigue estos pasos, puedo asegurarle un viaje... pasable. Si se marea, evite mirar por la ventana y duerma, o cierre los ojos apenas parta el bus. Con esa precaución, todo saldrá sobre ruedas. Literalmente.

Algún día haré la parte 2 de esta guía. Este año pretendo viajar a todos los destinos que estén cerca de Santiago. Tengo mucho que leer.

Le dejo una aplicación para PC, Android y IPhone, que ayuda a planificar los viajes, muy útil. Para cuando se bajen del bus.


Adiós, gracias por leer ~ ewe